TEPJF y El Bronco: Al diablo las instituciones, todos al TUCAMLO

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La Sonrisa de ClarkNada de lo que puedan decir el PRI y el Gobierno Federal sobre institucionalidad, honradez, transparencia, apertura, justicia, imparcialidad y objetividad, etc., si es que algo les quedaba, tiene sentido ya, el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) ya hizo su parte mandando a las instituciones al diablo (disfrazada de legalidad) y formándose en la fila de quienes participan activamente en la futura realización de un fraude electoral que pinta para ser el más descarado y cínico de que se tenga memoria y vaya a quedar en el imaginario colectivo.

Ya es de forma plenamente abierta, no ocultan ya el pavor que les dan las encuestas que día tras día dan la delantera en las preferencias electorales a Andrés Manuel López Obrador, más aún porque cada día crece aún más la diferencia de la opción 2, que es Anaya, y de forma abismal de la opción 1, que es Meade.

No es casual que el TEPJF haya dado cabida a Jaime Rodríguez “El Bronco” en la boleta presidencial, pese a no cumplir con el número de firmas requeridas, y tener un altísimo nivel de fraude en ellas (casi 390 mil), para ser candidato independiente, la seguridad que tienen del crecimiento de la figura de AMLO en el norte de la república les ha prendido los focos rojos en una zona tradicionalmente dominada por el PRIAN.

Tampoco es casual la irrupción de El Bronco en la boleta presidencial tras la celebración del 70 cumpleaños del chupacabras Carlos Salinas de Gortari, el líder de la famiglia, donde estaba incluido Peña Nieto y donde seguramente se barajó cuál sería la patada de ahogado que se debía dar para atacar la supremacía de López Obrador, mandando al diablo a las instituciones, asumiendo abiertamente el papel de régimen totalitario que siempre ha tenido el moribundo PRI.

Todo el priísmo y sus secuaces siguen atrapados las telarañas de su larguísima dictadura partidista, cuando su palabra era ley y todo se cumplía a pie juntillas, no se quisieron enterar del claro mensaje que les mandó la juventud del país al inicio del cruento régimen peñanietista por medio del movimiento #YoSoy132, no le dieron peso a la capacidad de las redes sociales de articular una comunicación transversal prescindiendo de los medios tradicionales, no vieron ni oyeron al hartazgo que de la población tras los sexenios fallidos del PAN y el atroz gobierno actual. Los priístas se encerraron en su gueto, se refocilaron en su lodo y se atascaron de billetes en una bacanal de cinismo y corrupción, seguros de que eran dioses intocables y podrían saciar sus más bajos instintos impunemente. Cuando despertaron del sueño de opio, la realidad estaba allí viéndolos.

Armaron el grupo Todos Unidos Contra Andrés Manuel López Obrador (TUCAMLO), metieron como candidato a uno de los más fieles representantes de su desaseo, han reciclado viejas campañas ante la ausencia de imaginación, han trastocado toda la vida legal, política y económica del país y ya han empezado a darse de topes contra la pared, una y otra vez.
Creen en el Gobierno Federal y el PRI que con El Bronco le restarán votos a AMLO, pero pierden de vista que en elecciones siempre se le restan votos al más débil, que sería su candidato en el lejanísimo tercer lugar; quizá buscan que los llamados independientes declinen a favor de su representante, incluso podrían elucubrar que se alcance y rebase al segundo lugar para que este también decline a su favor, pero pierden de vista que en las circunstancias actuales ni todos juntos alcanzan al puntero.

Al final, ¿son o no son la mafia del poder? ¿Quiénes son los que mandan al diablo a las instituciones? ¿De qué sirve el INE si sus decisiones se las pasa el TEPJF por el arco del triunfo? ¿Si Margarita Zavala llegó a la papeleta presidencial de forma fraudulenta, también lo merece El Bronco? ¿Y por qué no Ríos Piter para que les haga el caldo más gordo?

El TEPJF ya ha dado vía libre al cuarto jinete del apocalipsis, el que nos espera si es que Peña Nieto opta por el fraude electoral. Ya desamarraron al tigre.