Deja Santa Anna inconcluso el Monumento a la Independencia por su oposición a los liberales

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Por Juan Ayón Bernal

El periódico, el Siglo XIX publicó el 3 de mayo de 1843 que la noche anterior, había sido aprehendido su redactor y joven tribuno Mariano Otero acusado de conspiración y que había sido llevado al cuartel del Batallón de Celaya.

Antonio López de Santa Anna, desde 1842 enfrentaba una rebelión de los campesinos en Chilapa, Guerrero, la cual se la atribuía al General Juan Álvarez, por lo que había enviado a Nicolás Bravo a pacificar la zona sin ningún éxito.

En consecuencia, y por sus ideas liberales Mariano Otero, José María Lafragua y Vicente Riva Palacio y el ex presidente Manuel Gómez Pedraza, fueron detenidos acusados por ser parte de la conspiración y levantamiento de armas del General Álvarez.

Don Leandro Valle y Don Carlos María de Bustamante defendieron a Gómez Pedraza de las imputaciones que se le hacían. En cuanto Otero, dijo Carlos María de Bustamante, solamente por sus ideas liberales, el Gobierno de López de Santa Anna lo traía “entre ojos” … “Santa Anna ya transitaba, de nueva cuenta, por el despotismo”, comentaron Otero y Bustamante.

Por el despojo de Texas, la triste economía del país y por no poder integrar un Ejército, culpaba a los liberales y federalistas, quienes le recordaban que el centralismo llevaría el país a perder Nuevo México y California… Así fue.

Para el 13 de junio, onomástico de Antonio López de Santa Anna, como era su costumbre, liberaba a “presos políticos”, por lo que ordenó la excarcelación de Mariano Otero y los demás detenidos por la supuesta conspiración.

En esos momentos, iniciaban los preparativos para conmemorar la Independencia de México…

Mario Moya Palencia, en su libro “El México de Egerton”, describió ese momento: “Ese 16 de septiembre de 1843, Santa Anna -aunque no asistió las fiestas pretextando enfermedad- dispuso  tuvieran especial realce, pues ordenó obras de ornato como las plazas del Mercado y del Factor, el Parián, el nuevo teatro de Santa Anna y el monumento de la Independencia en la Gran Plaza”.

Sigue el autor de “El México de Egerton”: El Secretario de Gobernación, José María de Bocanegra, dirigió una alocución patriótica ensalzando el inicio del monumento a la Independencia por medio de la construcción del Zócalo. Luego se dirigieron por las calles de Plateros y San Francisco hacia La Alameda, en donde se encontraba un templete para la ceremonia oficial.

El orador oficial, para que pensaran que sí había libertad de expresión como lo demandana el diario “El Siglo XIX”,  fue el joven juarista Mariano Otero. Su discurso fue sobrio, cuidadoso y reflexivo, ya que la mayoría de los presentes eran centralistas y conservadores. Esa era la enfermedad de Santa Anna, evitar escuchar a un “ex preso político” con sus arengas de democracia, libertad y contra el centralismo.

López de Santa Anna se ahorró ese discurso porque ya se imaginaba lo que iba a decir Don Mariano Otero. Fue tanto su coraje que ya no quiso continuar con el Monumento a la Independencia y solamente se quedó el zócalo y una urna con medallas y monedas de oro y plata.

Por eso a la Plaza de la Constitución, hasta la fecha, se le sigue llamando, el Zócalo.

Hoy, 16 de julio, el INAH solamente tiene una propuesta de colocar una placa alusiva a la presencia de este basamento, así como la posibilidad de hacer otro tipo de señalización a la misma”.

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