Ready Player One versus La 4ta. Compañía

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Luis F. Gallardo

4 de abril de 2018

¿Cuál es mejor? ¿Cine para adormecer la conciencia o para despertar la conciencia? Usted que piensa. Yo voto por ambos.

Para competir con la nueva película de Spielberg Ready Player One, se estrena en unos días La 4ta. Compañía una joya cinematográfica mexicana, que está a la altura del reto. Dos producciones que no pueden ser más distintas, aunque las vincula su gran calidad fílmica. Spielberg rinde homenaje a la cultura pop de finales de los setenta y ochenta; mientras tanto Amir y Mitzi, directores de La 4ta. Compañía hacen una vivisección cruda de la podrida realidad mexicana de los setenta y ochenta, que ha cimentado la porquería en la que vivimos hoy. Mientras que Spielberg honra la cultura del anime, de los videojuegos y de la cultura digital contemporánea (y por ahí se dice que se honra así mismo como refundador del blockbuster); Amir y Mitzi deshonran al PRI gobierno, a López Porpillo, al “Negro” Durazo, y al sistema penitenciario mexicano, que ha sido declarado deshonrosamente el peor del mundo. Y lo demuestran.

Y no es pura ficción, es decir, todos los personajes y los hechos que aparecen en pantalla ocurrieron realmente, se pueden hallar en la hemerografía de la época. Por supuesto se cuenta con material de video y fotográfico que así lo demuestra, material documental. Y si uno visita las prisiones actuales, resulta terrible decir que no han cambiado nada. Pero así es.

La película de Spielberg rompe una lanza por la evasión escapista; la cuarta compañía rompe una lanza por la indignación frente a nuestra realidad: aquellos negros Durazos del pasado son las Estafas Maestras, los Oderbrecht, las Casas Blancas del presente: el socavón en Cuernavaca, Morelos.

En ambas películas el pueblo esta jodido, jodidísimo. El pueblo no sirve sino como carne de cañón, sujetos a reclutamiento, en la primer película como soldados de un gran corporativo trasnacional; en la mexicana como cuerpo elite de los jodidos -salvando las distancias son la Juden o en este caso la Jodien dienstordnung de la prisión- encargados de la vigilancia interna, de los trabajos sucios, exterminio y aniquilación de presos indeseables para la autoridad, y sobre todo de vigilar y velar por los negocios corruptos, el tráfico de drogas principalmente, pero también el robo de autos y etc. ¿Qué te queda como jodido, sino tratar de estar menos jodido?

Spielberg siempre ha confiado en el sueño americano, en la capacidad o talento del individuo jodido para redimirse y ascender en la pirámide del éxito dentro de las libertades que el sistema procura, y así ocurre en su película. Pero México… México lindo y querido… en México el pueblo jodido siempre puede estar más jodido, lo jodidísimo siempre puede ser super jodidísimo en una espiral infernal que nunca toca fondo, en México el jodido resbala por la pirámide hacía abajo sin importar su talento, lealtad, esmero, persistencia, etcétera, solo la oligarquía ocupa la cumbre, México es un paraíso para los negros Durazos y los Colinas del Perro (seguramente estos mexicanos son los inspiradores del Aerium de Altered Carbon, la serie de Netflix en la que Martha Higareda hace buen papel, en todo caso no hay ninguna diferencia entre el Aerium y el Partenón de Durazo en Zihuatanejo, Guerrero, o la Casa Blanca de la Gaviota).

Spielberg te dice: cierra los ojos; Amir y Mitzi te dicen: abre los ojos. Parecen partes opuestas de un mismo filón. Hay algo que las vincula y es la vocación de filmar para el público. Como la de Spielberg, “La 4ta. Compañía” es una película inmersiva, pese al contenido y los temas que trata, te mantendrá interesado y en el asiento de principio a fin. En este sentido es una película muy vinculada a “Mexican Ganster” de José Manuel Cravioto.

Amable lector, si ya vio “Ready Player One”, definitivamente no puede perderse “La 4ta. Compañía”. Es como comer agridulce, ya tuvo sus píldoras evasivas ahora tenga el gusto de darse un baño de realidad; y si no ha visto ninguna de las dos, elija “La 4ta. Compañía”. No la elija porque es mexicana, elíjala porque realmente es una excelente película y la mejor opción de la cartelera… junto a “Ready Player One”.

No he querido comentar lo que más he amado de “La 4ta. compañía” porque incurriría en spoiler. Pero tiene mucho que ver con el género fílmico del cine de deportes y como le cambian dicho significado a este género en la película mexicana. En este caso el futbol americano. Este detalle de guión y de realización raya en la genialidad.

Otra cosa que ame, es la representación de la prisión, lo que Italo Calvino llama la magia de la precisión, de la exactitud. Es muy penoso ver en películas mexicanas y en novelas y series de Televisa prisiones de la época muda del cine de los años diez, el famoso cuarto con barrotes.  Esperemos que a partir de “La 4ta. Compañía” otras producciones tengan más dignidad al representar la prisión en México. Sería un cambio cultural revolucionario.

ADENDA

“La 4ta. compañía” es una película de investigación, heredera de una gran tradición narrativa nacional, que vive hoy día un buen momento en el cine, pero sobre todo en la literatura, y no es fortuito. En el cine, desde “La Banda del Automóvil Gris” (1919) de Enrique Rosas, serial de 12 episodios del periodo silente, que describe a mucho detalle, episodio tras episodio, la pesquisa policíaca sobre los diferentes integrantes de la banda y recrea con lujo de detalle el asalto al poderoso empresario minero Gabriel Mancera. Hasta los notables filmes de Felipe Cazals, con investigación y guión de Tomás Pérez Turrent, “Canoa” y por supuesto “El apando”.   O años más tarde su filme “Los motivos de Luz” con guión del maestro Xavier Robles, autor también de “Rojo Amanecer” dirigida por Jorge Fons. Cine de mucho contenido y densidad temática y estilística. Estas entre muchas otras películas.

Por la literatura estoy hablando de “Los Bandidos del Río Frío” de Manuel Payno, el tomo del Virreinato de “México a través de los Siglos” de Vicente Riva Palacio, o “La sombra del caudillo” de Martín Luis Guzmán (que tiene película y bastante notable, de Julio Bracho) o las famosas “Noticias del Imperio” de Fernando del Paso, estas entre muchas, muchísimas otras. Pero muy destacadamente quiero referirme a la obra literaria de Jorge Volpi. No creo que haya nada tan disfrutable de leer en nuestros días como las novelas de investigación del maestro Volpi. Novelas que van trenzando hechos reales, utilizando para ello   grupos de personajes extraídos de la realidad histórica, para armar mecanismos literarios complejos y sofisticados, alta relojería, en una prosa llana y directa. “En Busca de Klingsor” trata la ciencia alemana durante la posguerra; en “El fin de la locura” utiliza como personajes a las grandes personalidades del estructuralismo francés, delicia de novela; en una obra de mayor calado “Tiempo de cenizas” (antes “No será la tierra”) describe a mucho detalle los pormenores de la transición del mundo de la guerra fría al neoliberalismo. En estas novelas Volpi voltea la mirada hacía México, pero en “Una novela criminal”, ganadora del premio Alfaguara 2018 y de reciente publicación, se centra en México y curiosamente en el sistema penal mexicano (el peor del mundo). Ahí es donde se vinculan estas dos grandes obras de nuestro tiempo “Una novela criminal” y “La 4ta. Compañía”: obras maestras de la insatisfacción profunda, casi existencial, de la vida social y sobre todo política de este país. Obras del hartazgo. Del hartazgo abrumador de una realidad de mierda que es capaz de superar toda ficción: en las que no hay un jugador listo, ni otro, porque el juego esta arreglado o descompuesto: Ready México.

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