Monsiváis, sigue entre nosotros

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Carlos Monsiváis

Por Juan Ayón

Monsiváis abandonó a su querida Ciudad de México el 19 de junio de 2010, afortunadamente, su esencia está en sus escritos, libros, crónicas, historias y reseñas de cine que siguen flotando junto con el smog de la capital. Sigue con nosotros.

Ciudad de los Palacios que recorrió a pie, en auto, en camión, junto con los más encumbrados políticos, con los humildes voceadores del centro, así como con los cargadores y diableros de La Merced.

Era el hombre más identificado en la calle, en las fotos de los diarios, en las entrevistas de televisión, en la radio. A todo mundo saludaba, con todo mundo platicaba.

También lo podrías ver en el Centro, en Paseo de la Reforma, en la Zona Rosa, donde clandestinamente tenía un departamentito, para sus “huídas” amorosas y de compañía, de las cuales nunca aceptó y siempre negó… ¡Aaahhh!.. y en la colonia Portales, aquel añejo rumbo de la Ciudad de México, donde vivió con su mamá y sus “gatos catedráticos”, liderados por “Miau Tse Tung”…

Sus gatos, su biblioteca y su colección de carteles de cine, sus más grandes tesoros, que algunos de ellos se pueden apreciar en el Museo del Estanquillo en la esquina de Isabel la Católica y Madero, la actual y famosa calle peatonal de la capital.

Era el escritor reconocido por su vida pública, pero que atrás, en su vida invisible, jugó un papel fundamental, junto con la actriz Nancy Cárdenas, a favor de los derechos humanos de la Comunidad Lésbico-Gay… y los movimientos y manifestaciones de todos aquellos seguidores de la bandera del Arcoiris.

Todos aquellos, en diferentes momentos, años y condiciones, que salieron, por decisión propia, del closet para defender el derecho a tener una vida con respeto y por decisión propia, como Juan Jacobo Hernández, el SexPol de Antonio Cué, del Grupo Lambda o el Círculo de José María Covarrubias.

La politización del movimiento, de su movimiento, no le interesaba, por ello, tuvo diferencias con aquellos que estaban integrados al Partido Revolucionario de los Trabajadores, grupo que encabezaba Max Mejía.

Tras bambalinas, años después, su preocupación primordial, era la propagación del VIH y que ayudó, desde su trinchera invisible, a las campañas para prevenir el contagio y a los enfermos de SIDA, problema de salud que estigmatizó al Movimiento Gay en los 80´s, a pesar de que era una enfermedad contagiosa y que la podía adquirir cualquiera.

Carlos Monsiváis se le recuerda también por su paso, breve, en el cine mexicano, en pequeños papeles, como el realizado en la película “Los Caifanes”, pero más se le recuerda por sus reseñas, comentarios y análisis del mundo del film.

El escritor Braulio Peralta, lo describe y lo “revive” en su libro sobre la biografía no reconocida de Carlos Monsiváis, y que muchos le recriminaron su condición de no aceptar que era parte de esa comunidad que tanto defendía.

Para Peralta, Carlos Monsiváis siempre vivió en “El Clóset de Cristal”.

A siete años de la muerte del buen “Monsi”.