Meade, el neoliberal con piel de “esperanza”

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Por Juan Ayón Bernal

Veamos el por qué el egresado del Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM), José Antonio Meade Kuribreña, fue designado el aspirante a candidato del Partido Revolucionario institucional (PRI) por decisión presidencial, ambos controlados por el ala neoliberal, y que lo alaba un importante sector del Partido Acción Nacional (PAN).

Primero, veamos porque Enrique Peña Nieto y a sus políticas públicas se les menciona como “neoliberales”, las cuales se iniciaron con el gobierno de Miguel de la Madrid y desde el presidente Carlos Salinas de Gortari fueron impuestas, por lo que con lo anterior se inició una ola de privatizaciones de las propiedades, empresas y de las actividades del Estado mexicano.

Una de las características de las políticas neoliberales es que sirve como un instrumento anti-inflacionario; promueve la no intervención del Estado en la actividad económica y productiva y la reducción de trabajadores, en lo que se llamó “el achicamiento o adelgazamiento del Estado”. Esto llevó a la apertura completa de la economía al exterior y política cambiaria flexible.

Es por ello que, en todos los planes de desarrollo, aleja al Estado de la actividad económica y se les proporciona a particulares todas las facilidades y garantías, incluyendo el bajo nivel salarial, con el pretexto de generar más empleo y hacer competitivos los precios para el mercado internacional.

Con Carlos Salinas de Gortari, Teléfonos de México, pasó a manos privadas nacionales (leáse Carlos Slim) y cambió la figura jurídica del ejido para que fuera enajenable, o sea, se pudiera vender y pasar a manos privadas. También estableció la privatización del sector carretero, y toda vía se continúa haciendo por la iniciativa privada, a pesar de que muchas de ellas se encuentran en malas condiciones o fueron motivo de grandes corrupciones y de la voracidad empresarial.

También, reforma la Ley para que el sector eclesiástico y el privado participen en la creación y proliferación de escuelas privadas de todos los niveles, en lo ancho y largo del país.

Con Ernesto Zedillo, buena parte del sector comunicaciones corrió la misma suerte, así, parte de los aeropuertos se privatizaron, al igual que los Satélites Mexicanos, que nunca recibió el pago de la venta y los ferrocarriles nacionales fueron cedidos a las empresas estadounidenses Santa Fe y North Western, entre otros sectores.

Con el panista Vicente Fox, se privatizó parte del sector minero, dándole los derechos de explotación a los canadienses, así como la privatización de parte del sector eléctrico. Para el beneficio del sector inmobiliario, le dio recursos al Infonavit para contratar a las constructoras privadas y que realizaran vivienda popular en todo el país, muchas de ellas sin inversión alguna. Actualmente, en muy malas condiciones. Quiso privatizar las aduanas, pero hubo resistencia del empresariado mexicano y no lo logró realizar ese proyecto.

Durante el sexenio del panista Felipe Calderón, la más notoria, entre otras, fue la desaparición de la Compañía de Luz y Fuerza del Centro, y el servicio pasó a la Comisión Federal de Electricidad, la cual todas las operaciones le son proporcionadas a la iniciativa privada.

Con Enrique Peña Nieto, se llevó la corona de todas las privatizaciones con la Reforma Energética que desmantela a PEMEX y le da todo a las empresas extranjeras y nacionales y la compra de los terrenos ejidales donde se está construyendo en nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México que beneficiará, en su mayoría, a empresarios mexiquenses. Sin olvidar la riqueza del subsuelo que pasa, otra vez, a manos privadas.

En todas las operaciones que se han dado a la iniciativa privada, en todas, la corrupción de los servidores públicos ha estado presente.

Paralelamente, desmantelan a los sindicatos, desaparece de la Constitución el Derecho a Huelga, se limitan recursos a la educación pública, cero aumentos honorables a los trabajadores con un argumento que se viene manejando desde hace 30 años: No es el momento, no están los tiempos para un aumento salarial para los trabajadores.

La inflación se enmascara, pero no se oculta, ya que se le inyectan millones de dólares al mercado cambiario desde el banco de México y se estabiliza de manera artificial porque el crecimiento económico no logra las metas.

La distribución de la riqueza no llega, los aumentos a los servicios, a los combustibles y la energía eléctrica es muy cara.

A todos ellos, los que defienden las políticas públicas neoliberales, también se les llama conservadores porque están a favor de la continuidad de las formas de vida actual: Pocos ricos y archirecontramillonarios y millones de pobres con una mini capa clasemediera que nunca logrará ser como sus patrones.

Meade, es un hombre del sistema, de este sistema, y que ha sido artífice de esas políticas neoliberales, donde los hacendados son Carlos Salinas, Vicente Fox, Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto y lo que ellos representan.