La Derecha marcha… a paso de ganso

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El Nuevo PRI

Por Juan Ayón Bernal

En los últimos años se han estado presentando cambios en la política de los gobiernos del mundo occidental, de las llamadas democracias. Una falsificación.  Con la miopía de los gobernantes todo parece girar a la derecha, a las actitudes pro-empresariales, al dominio del capital, donde el máximo dios es la ganancia.

Por desgracia, los grandes medios de comunicación han impuesto una visión en la que el individualismo y el egoísmo lapidan todo proyecto social porque las ambiciones de estos grupos  no caben otros valores más que el que rinde una mayor ganancia.

En redes sociales corrió, en los últimos días, el siguiente cartón de Daniel Paz, donde está un empresario, y sus asesores en una junta de trabajo:

Pensamiento EmpresarialMayor ilustración no puede observarse en la política de los gobiernos de Occidente.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump es el ejemplo más clásico de lo que es un empresario en el gobierno: cero política y sensibilidad social.

Nuestro país, el México asolado por el crimen organizado, asesinatos de periodistas, de la mala distribución de la riqueza, la inseguridad, privatización de sus áreas estratégicas y de sus riquezas del subsuelo, el sufrimiento que dejaron dos sismos en septiembre pasado, el 7 y el 19, con sus  miles de damnificados sin hogar y en la desesperanza, parece revivir tiempos que se consideraban ya superados.

Por si fuera poco, un gobierno que no puede (¿ o que no quiere?) combatir al crimen organizado, ya que muchos de los políticos y empresarios mexicanos están en el negocio de lavado de dinero y que sus capitales se encuentran en paraísos fiscales.

El gobierno dirigido por el priísta Enrique Peña Nieto, quien entregó las riquezas al país (con promesas de lograr el crecimiento y el bienestar para las grandes mayorías), principalmente la petrolera a los empresarios extranjeros, y que casual y paradójicamente en vísperas electorales se encontró en estos momentos “el yacimiento de crudo más rico del país”.

Peña Nieto y su gabinete dan la espalda a las políticas públicas sociales ni de principios humanistas. No tienen esa formación. Como el cartón de Daniel Paz, los damnificados tienen que pagar créditos e intereses. Es la ganancia.

Ir en contra de esa pésima decisión ya es ser “populista” o es “politizar el tema”, ambos ya satanizados desde el poder. Por lo tanto, ya queda descalificada la posición de todo discurso de la oposición a las posturas gubernamentales o presidenciales.

En el pensamiento obtuso de nuestros gobernantes, o lo que ya han planteado como la pos-verdad, no es importante la ayuda en serio a los damnificados. Ello es una molestia que se traduce en apoyo cosmético para las estadísticas.  No es darles el hogar que perdieron y que si quieren casa de nueva cuenta tienen que volver a pagar. También es una molestia.

¡No, eso no es lo importante! ¡Lo importante es la ganancia de las grandes inmobiliarias y sus cómplices políticos!
Enrique Peña - Gerardo RuizComo ejemplo de esta voracidad, podemos señalar al secretario de Comunicaciones y Transportes, Gerardo Ruiz Esparza, quién sigue buscando a los culpables del socavón y lo mal hecho del Paso Exprés de Cuernavaca, cuando esos contratos nada más los puede firmar él con la autorización del Presidente.

Lo de la Casa Blanca, también se dio con el apoyo del Presidente. Lo de Odebrecht solamente se pudo fraguar con la autorización del Presidente. De que Humberto Moreira esté libre, solamente fue por ayuda del Presidente.

La corrupción en la actual administración federal y muchas de los estados, solamente se pudo salir de control y crecer de manera gigantesca con el guiño del Presidente. Basta recordar que la campaña del hijo consentido de Atlacomulco, fue pagada en buena parte por los gobernadores.

A los gobernadores que están en la cárcel, les espera una corta condena gracias a la complicidad del Presidente.  La mayoría están detenidos por su excesiva confianza y por sus acciones de lavado de dinero y sus nexos con el narcotráfico y por el escándalo público, son los que los mantiene en la cárcel. Su enriquecimiento inexplicable y su robo al erario es lo de menos. De acuerdo a las leyes mexicanas es una falta administrativa.

Pero en el caso de Humberto Moreira y su hermano, Emilio Lozoya y otros, que son los puentes visibles del crimen organizado y de los proveedores de una buena parte del capital de la campaña de Enrique Peña Nieto. Ellos significan solamente una parte de la abrumadora corrupción y son, por consecuencia, los intocables.
Paradise Papers
Otro ejemplo son los paraísos fiscales. También se observa que los empresarios mexicanos, políticos y hasta deportistas gozan de impunidad, como si nadie escapara de esta tentación del poder.

Manifestarse en contra de los hombres del poder político, empresarial, de la especulación financiera y de las inmobiliarias, es un síntoma en contra del poder y es calificada como de “populistas”, “politizar los temas”, “ir en contra de México”… La democracia transita hacia un autoritarismo de los dueños del dinero y del mercado. Los temas de distribución de la riqueza, honestidad y buen gobierno, son asuntos para las leyes, nimios y sin importancia.

Nuestros políticos, nuestros empresarios y los hombres de las instituciones… marchan a paso de ganso… hacia una sociedad cerrada y oscura, ahora veamos si la sociedad mexicana lo permite en 2018.