Kumamoto, mexicano con valor civil

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Por Juan Ayón Bernal

Pedro Kumamoto es un diputado local independiente de Jalisco con apenas 27 años de edad, quien logró que la Suprema Corte de Justicia de la Nación redujera al 50 por ciento del presupuesto a los partidos políticos en su estado.

La democracia mexicana es muy cara, por lo que es un buen negocio para algunos de los políticos mexicanos que son presidentes de sus partidos, porque al interior de ellos son dictadores que no aplican los principios democráticos ni la inclusión. En algunos casos, están integrados por la propia son la familia o el grupo más cercano a ellos y que detentan el poder en estas organizaciones políticas. Nadie se salva.

El Instituto Nacional Electoral anunció que, en el 2018, los partidos políticos recibirán la cifra histórica de 6 mil 778 millones de pesos. A ese monto hay que sumar los recursos que recibirán en cada uno de los estados del país. Se calcula que será la cantidad de 11 mil 904 millones de pesos.

El simple hecho de ser candidato a un puesto de elección popular da acceso a un presupuesto y gastos de campaña, que obviamente, se reparten entre amigos y familiares quienes de repente se convierten en empresarios y atinadamente logran “complacer las necesidades de campaña” de “los candidatos”.

Tienen razón todos aquellos mexicanos, como Pedro Kumamoto, que no creen en los partidos políticos, pero a sus 25 años, con un presupuesto de apenas 14 mil dólares y sirviéndose de Internet, este joven de ascendencia japonesa logró hacer historia convirtiéndose en el primer diputado independiente del Congreso de Jalisco.

Igual que Kumamoto, al menos otros cinco independientes triunfaron en estas elecciones legislativas y locales, las primeras en las que se permitieron candidaturas sin partidos gracias a una reforma instaurada en 2014.

La iniciativa de Kumamoto, es un proceso ciudadano para desenmascarar a los partidos políticos y la democracia carísima que le cuesta a los mexicanos, sin que se refleje en una mejor calidad de vida para los ciudadanos.

En comparación con el “Niño Verde”, Jorge Emilio González, creación del más falso de los partidos mexicanos, como es el Partido Verde Ecologista de México (PVEM), fundado por su padre Jorge González Torrres, a consejo de Carlos Salinas de Gortari, que hasta la Constitución tuvieron que modificar a modo para que alcanzará a ser uno de los elegidos a una candidatura, así es como llega el “Niño Verde” a su escaño.

No hay que olvidar que “El Niño Verde” es nieto del ex gobernador de Tamaulipas, Emilio Martínez Manatou. Fuere del árbol genealógico, “El Niño Verde” es famoso por las “bacanales que organiza en Cancún, en su barco, en la Ciudad de México y donde está inmiscuido en varias noticias de nota roja. Además, de ser un destructor de la naturaleza, principalmente de los manglares de Quintana Roo.

Así o más clara la diferencia entre Kumamoto y un joven de apellido González Martínez, la cultura política de ambos tiene un abismo de diferencia, Kumamoto cuida la ejecución del gasto público, y el “niño verde” en cómo gastarse el dinero que no es suyo. Tal vez no sea un ejemplo muy claro, sin embargo, se debe tomar en cuenta que las cosas si pueden cambiar.

Por lo tanto, el Presidente Enrique Peña Nieto está equivocado, la corrupción no es un tema cultural, ni debe justificarse la corrupción por ninguna causa.

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