Grave crisis política a días del proceso electoral

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En un contexto de crisis política, de descrédito de partidos e instituciones y con deficientes controles para evitar contiendas inequitativas, como la ocurrida en el estado de México, arrancará este viernes (8 de septiembre) el proceso electoral más grande y costoso de la historia del país, con 3 mil 416 cargos en juego.

Estudiosos de las elecciones advierten un escenario adverso para 2018, pues además de renovarse casi todo el mapa político del país (sólo en Baja California y Nayarit no habrá comicios locales), existen otros ingredientes que incrementan su complejidad.

Los altos niveles de violencia que se padecen en algunas zonas complicarán la postulación de candidatos o el reclutamiento de funcionarios de casilla, mientras la pobreza reproducirá el círculo clientelismo-inequidad, afirma Camilo Saavedra, académico de la Facultad de Ciencias Políticas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y doctor por la Escuela de Economía y Ciencia Política de Londres.

El contexto electoral vigente, que representa un Frankenstein difícil de operar, generó muchas expectativas, pero no las mejores soluciones al dar al Instituto Nacional Electoral (INE) tramos de los procesos locales y a los estados otras porciones, pero sin leyes homogéneas.

La reforma implicó un pacto entre los partidos, pero no involucró a los estados y por eso sólo en 2014 y 2015 la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) recibió 129 acciones de inconstitucionalidad. De hecho, el anterior Instituto Federal Electoral (IFE) anticipó que era un modelo complejo, explica el autor de Democracia: el dilema de la participación y la representación.

Hugo Concha Cantú, investigador del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM, coincide en que la reforma dejó vacíos en las competencias locales y federales. Lo vimos en Coahuila y en el Estado de México, donde el INE decidía discrecionalmente cuándo involucrarse y cuándo no dejando huecos de vigilancia.

Más allá de las reglas, señala que los consejeros del instituto llegaron otra vez a sus puestos por el reparto de cuotas partidistas. Eso hace que la autonomía se condicione y se diluya.

La parcialidad con la que en 2015 se resolvieron las quejas contra el Partido Verde o la inacción frente al desmedido uso de programas sociales y de propaganda gubernamental en el estado de México, le hacen pensar que este esquema puede repetirse el año entrante.

Esto, porque si bien el INE reaccionó tarde a las críticas y emitió los lineamientos de cancha pareja, recibió un freno del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF), órgano que por lo demás peca de los mismos defectos que el instituto en cuanto a su falta de autonomía de los partidos políticos. (con Información de La Jornada)