El Primer Debate, del tucAMLO al tucAnaya

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La Sonrisa de Clark
Por Clark

En un debate se busca exponer ideas, confrontarlas y, en su caso rebatirlas o apoyarlas, reconociendo en todo momento el valor que encierra cada una de ellas desde el punto de vista de los participantes, lo que no se busca es que se desarrolle sin dirección ni sentido y no arroje alguna aportación al tema de que trate.

Ese supuesto no se cumplió en el debate de candidatos presidencial de este domingo 22, pues el encuentro, del que siempre se esperan propuestas para mejorar la marcha del país, sólo fue un enfrentamiento de 4 contra 1, atacando en el momento en que tocará el turno de hablar sin importar que fueran dichos sin sustento, coherencia o de hace muchos años atrás.

No era necesario ser adivino o hacer un análisis prospectivo para saber cómo se desarrollaría este primer debate (misma tónica que seguirán los dos restantes), desde que se afirmó el lanzamiento de Andrés Manuel López Obrador ahora como representante de Morena a la candidatura presidencial, la conformación del grupo Todos Unidos Contra AMLO (tucAMLO) era consecuencia inmediata, ineludible, para evitar que alguien que no pertenece a la élite política lograra alcanzar una alta popularidad (por tercera vez) y se convirtiera más que un serio aspirante al puesto de máximo poder.

Así, José Antonio Meade perdió el tiempo acusando sin proponer y su cara de decepción lo decía todo, la mayor parte del tiempo se presentó y dijo que era ciudadano; Ricardo Anaya fue el que le rompió el hocico a Meade, le dejó de tarea unas 7 de 7 bastantes pesadas; Jaime Rodriguez fue durante toodo el debate un chiste mal contado, según iba contra AMLO y sólo le dijo que si era honesto; Margarita Zavala tartamudeaba, cantinfleaba y dejaba ideas incompletas e incoherentes desde el tercer sótano del Palacio de Minería.
En lo que si estaban de acuerdo los cuatro candidatos arriba mencionados es en poner en marcha el tucAMLO, para tratar de bajar los niveles de aceptación que López Obrador había logrado hasta el momento de un 42.7% (según últimas mediciones de oraculus.mx) que lo tiene a una distancia de 15 puntos respecto del segundo sitio (Anaya con 28.8%) y a 21 del tercero (Meade con 21%).

Como era de esperarse, todos los candidatos se declararon ganadores (por ellos mismos o sus equipos de campaña) de alguna forma. Y, como se esperaban y dieron las cosas, es imposible pensar en que AMLO resultará ganador, el ataque unificado lo hizo imposible, pero todo indica que el esfuerzo conjunto no pudo bajar las simpatías acumuladas hasta ahora por pejehova.

Aún falta mucho tiempo de campaña, mucha guerra sucia por implementar, mucho lodo que aventar, muchas mentiras que difundir y más mensajes del lado de la campaña del miedo para espantar a la ciudadanía. Ahora, la élite política y económica estará analizando la estrategia para revertir los 21 puntos en contra que tiene el candidato priísta y los 15 del panista, y como casi se están dando por muertos a José Antonio Meade y su candidatura podría iniciar pronto la formación de un nuevo grupo, el tucAnaya (Todos Unidos con Anaya), porque lo importante para ellos es no perder el poder, el color es lo de menos porque la ideología es la misma.