El cerco mortal a la libertad de expresión

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Por Juan Ayón

La muerte de Javier Valdez Cárdenas en Sinaloa, se suma al de Miroslava Breach en Chihuahua, Cecilio Pineda Brito en Guerrero, Ricardo Monlui en Veracruz, Maximino Rodríguez en Baja California Sur y Filiberto Álvarez, en Morelos fueron críticos e incómodos para los políticos locales y del crimen organizado.

Cinco periodistas que ejercían su derecho a la libre expresión y que fueron asesinados en los dos últimos meses. En el caso de diario “Norte de Ciudad Juárez”,  donde trabajaba Miroslava Breach, su director Oscar A. Cantú Murguía, anunció el 2 de abril el cierre del diario por no haber las condiciones de inseguridad en las cuales se trataba de ejercer el periodismo.

El asunto de Filiberto Álvarez, según versiones oficiales, el móvil era el secuestro o  robar su carro, sin embargo opuso resistencia y fue baleado.

De regreso al último, caso, de acuerdo a versiones periodísticas, Valdez Cárdenas continuó con sus críticas contra la falta de seguridad y la represión a la libertad de expresión y tras la muerte de la reportera Breach en Chihuahua, escribió en su cuenta de twitter el 25 de marzo: “A Miroslava la mataron por lengua larga. Que nos maten a todos, si esa es la condena de muerte por reportear en este infierno. No al silencio”.

Estos acontecimientos que alcanzan la condena internacional y nacional porque el estado mexicano no puede ni quiere garantizar el trabajo de los comunicadores, por su ineficiencia de gobernar y porque no les interesa de la vida de los periodistas. Por el alto grado de impunidad.

A partir del año 2000, la libertad de prensa y  la libertad de expresión en México no han sido bien vistas por los gobernantes, a pesar de que el Estado Mexicano presume ser uno de los países más democráticos del mundo.

Sin embargo, organismos internacionales de derechos humanos y de la defensa de la libertad de expresión han declarado a nuestro país como un lugar de alto riesgo para el ejercicio periodístico crítico y de investigación.

 De acuerdo a informes de la organización francesa “Reporteros sin Fronteras” en este 2017 en México han sido asesinados seis periodistas; en Irak 2; en Afganistan uno; en Rusia 1 y en Siria 1.

En 2016, de acuerdo a la Federación Internacional de Periodistas (FIP), en nuestro país fueron registrados 11 asesinatos de periodistas y profesionales de los medios de comunicación.

Lo que ubicó a México en el tercer lugar mundial, por encima sólo de Irak y Afganistán, ambos en condiciones de guerra, los cuales registraron mayor índice en homicidios, con 15 y 13, respectivamente.

De acuerdo con la Fiscalía para la Atención de Delitos Cometidos contra la Libertad de Expresión (FEADLE), en algo más de seis años -de julio de 2010 al 31 de diciembre de 2016- se han registrado 798 denuncias por agresiones contra periodistas.

De esas 798 denuncias, 47 fueron por asesinato, la FEADLE informó en respuesta a una solicitud de transparencia que solo tiene registro de tres sentencias condenatorias: una, en el año 2012; y otras dos en 2016. Y en otras cifras: el 99.7% de las agresiones no ha recibido una sentencia.

“Reporteros sin fronteras” considera que en nuestro país la inseguridad, el narcotráfico, el crimen organizado y los narcopolíticos le han declarado la guerra a los medios críticos, al periodismo de investigación, a los que denuncian a los miembros de la clase política mexicana por su ineficiencia, su corrupción, pero sobre todo por su indiferencia. Se puede afirmar que es una guerra para su exterminio.

Vale recordar que “matar al mensajero no silencia la verdad. No al Silencio”.

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