A 46 años de “los halcones”

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Por Juan Ayón Bernal

La calzada de los Maestros… San Cosme… La Normal de Maestros… una tarde de Jueves de Corpus… el 10 de junio de 1971… jueves de muerte y represión… 46 años de otro ataque artero a los estudiantes, sigue en la memoria colectiva, como otro abuso de las autoridades mexicanas.

Se han escrito miles de cuartillas del hecho… periodistas, activistas, escritores, novelistas, investigadores. Todos han escrito y denunciado sobre lo ocurrido el 10 de junio de 1971, pero el cinismo y la impunidad continúan.

El trato que recibían los estudiantes, en ese entonces, era peor que un criminal y todavía se habla de la frase que se acuñó en el medio periodístico, universitario y de las letras: “ser estudiante era ser peor que un delincuente”.

“A los halcones”, para las autoridades, los procrearon el “Espíritu Santo”, porque para ellos, que siempre fueron “parte de la fantasía popular”, inmaculados, impunes y anónimos. Salieron de la nada y se fueron a la nada.

En aquel entonces, hablaron el Regente del Departamento del Distrito Federal, Alfonso Corona del Rosal; el que ocupó la Subdirección de Servicios Generales del Departamento del Distrito Federal, el coronel Manuel Díaz Escobar, y otros más, pero todos los negaron, incluso hasta el Presidente Luis Echeverría.

A través del Tiempo, testimonios de “Por Qué?”, “Por Esto!”, investigaciones posteriores de La Jornada, Proceso, entre otros periódicos críticos descubrieron que el grupo de “los halcones”, el grupo que atacó a la columna de estudiantes fue un grupo paramilitar, entrenado por el coronel Manuel Díaz Escobar, quien recibió la orden de soltar al grupo de ataque de Alfonso Corona del Rosal.

La columna de estudiantes fue agredida a tiros para evitar que se movilizaran para exigir la liberación de los presos políticos, la derogación de la Ley Orgánica de la Universidad de Nuevo León, la desaparición de “los porros” y otras demandas.

Hoy en día, hay fotos y testimonios, donde se afirma que “los halcones” fueron llevados en camiones de granaderos a la zona de la calzada México-Tacuba y Melchor Ocampo, cuidados por granaderos y policías judiciales.

Algunos diarios mexicanos han documentado, de acuerdo con expedientes que se encuentran en el Archivo general de la Nación, que el 23 de junio de 1971, la Dirección Federal de Seguridad detuvo a un ex halcón con 50 credenciales de estudiantes atacados por los “jóvenes de pelo corto y sus kendos” y dos tarjetas en las que Díaz Escobar habría retransmitido las órdenes de Martínez Domínguez.

En noviembre de 1971, el Procurador General de la República, Julio Sánchez Vargas, señalaba que un grupo eventual, custodios de los edificios del Departamento del Distrito Federal, había dejado de prestar sus servicios después del 10 de junio.

Eran “los halcones”, todos ellos, dirigidos por ex militares y ex integrantes de los Fusileros Paracaidistas que fueron capacitados en Francia, Estados Unidos, Inglaterra y Japón contra tácticas antiguerrilla y de confrontación en zonas urbanas. Varios de sus integrantes fueron detenidos después por robo a bancos o a comercios, y relataron su participación ese día, el 10 DE JUNIO DE 1971, el día de la matanza del Jueves de Corpus.

Sin embargo, el Estado mexicano nunca actuó en contra nadie a pesar de los estudiantes muertos y heridos en el doloroso Jueves de Corpus. El mudo testigo aún  queda ahí: El Cine Cosmos.

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