1968, el inicio

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Por Juan Ayón Bernal

El comienzo del movimiento estudiantil de 1968 está marcado por el profundo deterioro político y social que vive el país. Gustavo Díaz Ordaz se siente amenazado por la juventud estudiosa, Los estudiantes del Instituto Politécnico Nacional (IPN) no lo saben, pero forman parte de una conjura comunista ideada desde el Estado.

Lo anterior lo señala el cronista y miembro del Decanato del IPN, Jaime A. Valverde Arciniega en su libro “Las Voces que no Callaron…”

El horizonte internacional de la región ha quedado en el pasado, señala Valverde Arciniega, pero gravitan en el pensamiento de Díaz Ordaz las agresiones de Estados Unidos a los pueblos de Guatemala en 1954, el asalto a Bahía de Cochinos en 61; la crisis de los misiles en 62; la instauración militar en Brasil y la invasión a la República Dominicana en 1965.

Valverde Arciniega subraya en un tema: “El Presidente (Díaz Ordaz) tiene miedo del ejemplo de la Revolución Cubana y se prepara a combatir al comunismo desde el inicio de su gobierno en 1964. Sus enemigos son los sectores que escapan al control del Partido Revolucionario Institucional (PRI), por lo que coloc en la mira a los estudiantes, a los intelectuales universitarios, a los sindicatos independientes y a los movimientos campesinos.

En “Las Voces que no Callaron…”, Valverde Arciniega señala que a comenzar el año de 1968, el IPN, vive el desmembramiento de la Federación Nacional de Estudiantes Técnicos (FNET), organismo creado en 1937 y controlada por el PRI, pero que ante los ojos de miles de jóvenes es una organización porril que contiene el empuje político y crítico de los politécnicos.

Unos días antes de que diera comienzo el movimiento estudiantil, la FNET fue desconocida por la Escuela Superior de Economía (ESE), la Escuela Nacional de Ciencias Biológicas (ENCB), la Escuela Nacional de Medicina y Homeopatía (ENMyH), la Escuela Superior de Ingeniería Textil (Esit) y la Vocacional 7, entre otras.

En la investigación de Valverde Arciniega, cita que en los archivos de la Dirección Federal de Seguridad el IPN tiene un listado de problemas que aquejan a la comunidad politécnica. En la ESIME se observó el fracaso del sistema por semestre y es repudiado; En la ESIQUIE es notoria la ausencia de los maestros, en la ENCB se adeudan salarios a los profesores; los alumnos de la ENMyH exigen un nuevo edificio para tomar clases, los alumnos de la Vocacional 1se quejan de maltratos y piden  la destitución del director y la Vocacional 7 se queja de que son atacados por los grupos porriles de la FNET.

Lo anterior, señala Valverde, contrasta con el avance de la izquierdista Central Nacional de Estudiantes Democráticos (CNED), que exige la libertad de los presos políticos y la democratización de la enseñanza.

Continúa Valverde en su libro “Las Voces que no Callaron…” de 71 páginas y editado en 2008 por la Presidencia del decanato del IPN:

“Al comienzo de todo. El porrismo, verdadera delincuencia organizada que asolara al IPN con posterioridad a la pérdida del Internado en 1956, protagonizó  el 22  de julio a las afueras de las Vocacionales 2 y 5 una riña contra estudiantes de la Preparatoria “Isaac Ochotorena”. Los vándalos, mismos que disfrutan de protección oficial y que se hace llamar “las Arañas” y “Los Ciudadelos”, al enfrentarse nuevamente al día siguiente, el día 23 a los alumnos de la Ochotorena, al ser perseguidos se refugian en la Voca 5, escuela que es allanada en ese momento por la fuerza pública y golpear indiscriminadamente, artera y brutalmente a verdaderos estudiantes y maestros.

“El movimiento estudiantil de 1968 había iniciado”, resalta Valverde Arciniega.

Las Voces que No Callaron
Las Voces que No Callaron. 40 Aniversario del movimiento estudiantil de 1968. Jaime A. Valverde Arciniega.

Los días que siguieron transcurrieron velozmente lentos y violentos. Para el 26 de julio hay dos marchas que se realizaron en la Ciudad de México. Una que cada año realizaban las Juvcentudes Comunistas y la CNED en homenaje al asalto al Cuartel Moncada, para conmemorar la revolución cubana; la otra, convocada por la priísta FNET en desagravio de la agresión de que fuera víctima la comunidad de la Vocacional 5.

La FNET, sin credibilidad entre los politécnicos, intenta colocarse al frente de las movilizaciones estudiantiles de ese momento, sin lograrlo.

De acuerdo con las crónicas de esos momentos, la marcha de la Juventud Comunista se realizó de Salto del Agua al Hemiciclo a Juárez. La FNET también marchó de la Ciudadela al Casco de Santo Tomás, pero fue repudiada por cientos de politécnicos que se unieron al mitin de la Juventud Comunista en el Hemiciclo a Juárez.

Con la consigna en contra del oficialismo de la FNET, los politécnicos pretenden llegar al Zócalo, centro del poder del Estado mexicano, donde solamente tienen acceso las fuerzas políticas afines al PRI y al Gobierno mexicano.

En su intento de llegar al Zócalo, los politécnicos son reprimidos por la policía en las calles de Madero, Palma, 5 de Mayo y San Juan de Letrán. Situación que atrae la solidaridad de la Juventud Comunista y la CNED y tratan también de llegar al Zócalo.

Todos serán reprimidos y repelidos por los granaderos una y otra vez. La agresión de la policía y el exceso de fuerza contra los estudiantes  se extendió al barrio universitario, sede de las Preparatorias 1,2 y 3. Los enfrentamientos duraron varias horas los enfrentamientos, Se habla de muertos, heridos y detenidos. Según la Dirección Federal de Seguridad, los más violentos son los politécnicos por haber apedreado al general Raúl Mendiolea Cerecero, subjefe de la Policía capitalina.

En las filas de la Juventud Comunista  y la CNED hay militantes politécnicos como universitarios, de esa manera la represión unió a las dos máximas educativas del país: La UNAM y al IPN. Ese mismo día se detuvo a varios dirigentes del Partido Comunista Mexicano (PCM), se allanaron sus oficinas y la policía ocupó los talleres del periódico “La Voz de México”.

La Policía declaró por la noche del 26 de julio, que los granaderos intervinieron a petición de la priísta FNET.

El 27 de julio, la Escuela Superior de Economía fue la primera en parar. El 28 nace en este plantel el Pliego Petitorio. El martes 30 en la madrugada los granaderos se apoderan de la Vocacional, de las Preparatorias 1,2,3 y 5 y la Vocacional 5.

La FNET, filial del PRI, solicitó ese 30 de julio, al director general del IPN, que responsabilizara de los enfrentamientos a los estudiantes de la UNAM.

El movimiento estudiantil arrasó con la FNET, el Muro y todas las organizaciones porriles, oficiales y de derecha, pero también el plan anticomunista de Díaz Ordaz, apoyado por la Iniciativa privada y la Iglesia, ya estaba en marcha: represión y muerte a estudiantes y maestros.

El 2 de octubre continúa en la memoria de México. Y México ya no fue lo mismo antes y después de la masacre de Tlatelolco.