Lo que oculta el huevazo de Huatusco

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Por Juan Ayón

El huevazo al líder del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), Andrés Manuel López Obrador, en un mitin de Morena en Huatusco, Veracruz, arreglado o no por sus opositores, es la continuación de la aparición de los videos de Eva Cadena contra la imagen de honestidad que presenta el morenista en el país.

Dentro de los cálculos de los resultados estadísticos sobre una campaña de denostación hacia un candidato o figura pública existen dos elementos fundamentales: a mayor difusión mediática del escándalo, mayor probabilidad de castigo, y un escándalo electoral, será usado para la oposición para acabar con el que va adelante o el puntero de la contienda.

Quieren ver que el “Huevazo de Huatusco” es lo prioritario y acabar con la imagen de Andrés Manuel López Obrador, y con ello que los casos de corrupción de los gobernadores de cualquier partido, los casos negros del Gobierno Federal, de los senadores, diputados, en este momento, queden en el olvido.

En este caso, el Gobierno federal, los partidos políticos, específicamente el Partido Revolucionario Institucional, deja a un segundo plano la veracidad de la acusación porque los votos matan a la justicia.

Y para muestra, solo basta recordar que, en otro momento de sucesión presidencial, a Andrés Manuel López Obrador lo acabó mediáticamente la frase surgida del Equipo de Asesores del ex Presidente Carlos Salinas de Gortari, el estratega político, José Córdoba, al “difundir” en los medios masivos de comunicación que “López Obrador era un peligro para México”. Y les resultó de forma favorable.

Pero ahora, las condiciones son distintas, la inseguridad, el azote del crimen organizado, la falta de oportunidades de trabajo y de educación, la castigada economía de la gente, a pesar de que la macroeconomía sea un paraíso desde hace años para los gobernantes mexicanos, la corrupción de los políticos y las demandas de libertad de expresión y defensa de los derechos humanos han hecho que la figura de López Obrador, sea considerado en la conciencia colectiva como el único personaje que le está haciendo frente a la clase política mexicana que, se quiera o no, por el rumor o verdad, son los únicos que se enriquecen y disfrutan a plenitud de la vida, dejando a un lado su responsabilidad como funcionarios públicos, pasan del deber ser al solamente ser.

Han perdido credibilidad, confianza y el respeto de la gente que apostó por ellos, para muestra tenemos a los hijos del secretario de Desarrollo Social, Luis Miranda, responsable de combatir la pobreza en el país, quienes presumen de sus viajes por Rusia, India, Bélgica, Tailandia, Nueva York y otras latitudes, disfrutándolos con los excesos de confort y lujo, que rebasan por mucho los ingresos de su padre como funcionario público.

O el caso más reciente también, la “principesca” boda del líder sindical de Pemex, Carlos Romero Deschamps, donde estuvieron presentes gobernadores, ex gobernadores, líderes de partidos, miembros del gabinete de Enrique Peña Nieto, diputados, senadores y empresarios.

El evento se llevó a cabo en el Salón Terraza Virreyes del Hotel Camino Real Polanco, el cual tiene capacidad para mil personas. A todo lujo. Sin contar que Paulina Romero viaja a cualquier parte del mundo con sus tres perros en aviones comerciales y privados, paseos en yates, los mejores restaurantes, accesorios y ropa de diseñador.

Estos dos ejemplos son testimonios de cómo se gastan los políticos y líderes sindicales, como Romero Deschamps, los recursos públicos y estos no son perseguidos ni molestados por la justicia mexicana.

En contraste, cuando hay opositores que les critican y señalan la vida de confort de la cual disfrutan, se les persigue y se les ataca.  ¿Que está atrás del huevazo de Huatusco?

 

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