100 años del natalicio del ídolo Pedro Infante

174

Por Gonzálo Térrez Bonilla

La década de los 60 todos esperábamos con ansia las películas de Pedro Infante. Todos en la familia estábamos frente al televisor, esperando el inicio de las divertidas, románticas (¿cursis?), rancheras y de tragedia de  Pedro Infante… el ídolo de México.

Todos los de esa época crecimos y vivimos las películas del “Torito”, en su pobreza, desgracias y en el box.

Desde la silla o sillón, ayudábamos a pelear contra los malos en Lecumberri, en las Islas Marías o en un rincón de una cantina.

Nos divertíamos con sus actuaciones en “Escuela de Vagabundos”, en “Los Tres García” y en “A toda Máquina”. Nos enojaba el abuso de su padre, Fernando Soler, en La “Oveja Negra” y la actitud abyecta de un hijo, que le merecía todo el respeto a su “pá”, quien era la máxima figura de respeto de la sociedad, aunque fuera golpeador, humillador, borracho y faltara a la casa. Esas eran las películas de Pedro Infante.

Cantante y actor mexicano, brilló con una gran luz en la época de oro del cine mexicano. Participó en más de 60 películas  y grabó más de 300 canciones. Una de las más películas mas vistas es “Los Tres Huastecos”.

Su carrera como actor con un papel principal inició con la película “La Feria de las Flores” en 1943, pero sus grandes éxitos inician cuando lo dirige Ismael Rodríguez en “Cuando lloran los valientes”en 1945. En esta cinta aparece la que sería su “chorreada”, Blanca Estela Pavón. La pareja ideal de Pepe “El Toro” en el cine mexicano.

Bajo la conducción de Ismael Rodríguez, el hijo predilecto de Huamuchil, Sinaloa, se convirtió en un actor popular no sólo de México, sino de toda América Latina porque con sus melodramas arrabaleros se identificaban las colonias pobres de toda el país, y América Latina de la época.

Ismael Rodríguez señala que el cantante de ranchero, -con el que también se identificaba el hombre parrandero, “bragao”, simpático y enamorado, y que también la cantaba a niños, con el “Osito Carpintero”-, era un excelente actor, ya que de la carcajada podía pasar a las lágrimas y sollozos desgarradores, o a la tristeza al gran fiestero.

Un ejemplo de ello, es la escena cuando muere el “torito” al incendiarse la casa y la carpintería de nuestro héroe cinematográfico en “Ustedes los Ricos”. Es considerada una de las escenas mejor logradas de drama en el cine mundial.

Este fin de semana, la UNAM le rinde un homenaje aPedro Infante, en el centenario de su natalicio, con la proyección de sus películas Pablo y Carolina (1957); La oveja negra (1950); No desearás a la mujer de tu hijo (1950), Tizoc (1957), ¡A Toda Máquina! , y ¿Qué te ha dado esa mujer? (1951), en el Cinematógrafo del Chopo, sito en calle Doctor Enrique González Martínez número 10, colonia santa María la Ribera.

Ayer se inauguró la exposición Por siempre Pedro Infante en la Metrogalería de la estación Bellas Artes del Sistema de Transporte Colectivo Metro. Se trata de una muestra que reúne 50 reproducciones fotográficas que destacan algunos de los momentos más importantes del artista tanto en su repaso por diversas cintas, como de su vida personal.

Pedro Infante es recordado en estos días en diversos recintos y salas de cine debido a los 100 años de su nacimiento. La exposición es organizada por el Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA) en colaboración con el Instituto Mexicano de Cinematografía, la Cineteca Nacional y el Sistema de Transporte Colectivo Metro.

En 1957, se hace acreedor del Oso de Plata en el Cine Internacional de Berlín y al Premio Globo de Oro, por la mejor película extranjera, por su actuación en “Tizoc”, única película que filmó con María Félix.

Muere a los treinta y nueve años al despegar en su avioneta del aeropuerto de Mérida, Yucatán, al dirigirse a la Ciudad de México en 1957.